Desmontamos diez mitos sobre los cultivos de invernadero

Sobre la producción de cultivos de invernadero se ciernan diversos mitos que nada tienen que ver con la realidad y que son producto del desconocimiento colectivo. Desde nuestra empresa hortofrutícola, hemos recogido un artículo de Cute Solar donde aclaran cuáles son.

Ni las hortalizas maduran en camiones frigoríficos, ni los tomates carecen de sabor, ni se usa calefacción o iluminación artificial para que crezcan los cultivos. Tampoco se utilizan pesticidas ilegales, ni los productos se modifican genéticamente.


En las últimas tres décadas, los productores de cultivos bajo plástico (de invernadero) han conseguido significativos avances cualitativos tanto en la producción como en su comercialización. Y todo ello ha permitido que estos cultivos gocen de los máximos estándares de calidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria, y que su producción se guíe bajo las más estrictas condiciones de respeto hacia las personas y el medio ambiente.

Además, gracias a estos progresos y a sus constantes mejoras, los invernaderos del sudeste de España (concretamente de Almería y Granada) proporcionan alimentos saludables a millones de europeos durante todo el año.

Falsos mitos sobre los cultivos de invernadero:

Con el ánimo de mostrar la realidad sobre los cultivos de invernadero, organizaciones como APROA, HORTIESPAÑA y EUCOFEL han elaborado un documento donde se desmontan 10 falsos mitos que proliferan acerca de nuestro sector hortofrutícola.

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  • «Las frutas y hortalizas no saben a nada»

FALSO. Curiosamente, gracias a la calidad de la tierra y del entorno, en nuestros invernaderos crecen algunas de las frutas y hortalizas más sabrosas y apreciadas del mercado, o una amplia gama de minis-hortalizas (como nuestros pepinos mini), que se caracterizan, además de por su tamaño y color, por su dulce sabor.


Un aspecto que sí incide notablemente sobre el sabor es el método de conservación de estos alimentos. La temperatura, la humedad o la luz a la que se almacenan y/o exponen las frutas y hortalizas son factores que influyen no solo sobre el tiempo de consumo, sino también sobre las propiedades organolépticas. Por eso, es importante conocer con exactitud cómo deben conservarse nuestras hortalizas para que no se estropeen ni pierdan su intenso sabor.

  • «Crecimiento artificial»

FALSO. Almería y la costa de Granada son una de las zonas de Europa con más cantidad de horas de sol al año, un recurso inagotable y necesario, junto al viento, que garantiza el crecimiento de los cultivos en nuestros invernaderos. Moduladas convenientemente a través de sencillos pero eficientes sistemas de control climático, como la ventilación natural y el blanqueo de las cubiertas, conseguimos recibir luz y temperatura en cantidades adecuadas para nuestros cultivos de invernadero, directamente del sol y sin necesidad de recurrir a calefacción o iluminación artificial. Al contrario de lo que ocurre en los invernaderos de otras zonas europeas o extra comunitarios.

  • «Las frutas y hortalizas maduran en camiones frigoríficos»

FALSO. Los productos son recolectados de las plantas en el momento óptimo de maduración en función de los gustos de consumidores y mercados de destino. La alta competencia del mercado y las elevadas exigencias de las cadenas de distribución, cada vez más rigurosos con la calidad y el sabor, hacen indispensable que todos los productos lleguen al consumidor en perfecto estado de maduración y de consumo.


Además, las hortalizas cultivadas en nuestros invernaderos abastecen al 50% de los mercados europeos, llegando al 60% durante los meses más fríos, teniendo que viajar, a veces, durante días. Lo cual hace que su transporte en cámaras frigoríficas sea necesario para garantizar que las hortalizas lleguen al consumidor en perfecto estado.

  • «Estos productos son peores que los cultivados al aire libre»

FALSO. Esta aseveración carece en absoluto de fundamento. Durante los últimos años, los mercados han ejercido una gran presión sobre los productores exigiendo frutos de calidad, con un bajo contenido en residuos y en cuyo proceso productivo se haya respetado el medioambiente.


En el campo almeriense se observa que la mayor parte de los agricultores cumple con sistemas de certificación o normas de buenas prácticas agrícolas que aportan una garantía y protección al consumidor, tanto en términos de calidad, como de sostenibilidad y respeto a las personas y el medioambiente.

  • «Son productos modificados genéticamente»

FALSO. La mejora vegetal es un proceso natural que nuestros antepasados han realizado durante miles de años guardando las semillas de las mejores plantas y cosechándolas al año siguiente. Históricamente, la mejora estaba orientada a aumentar la productividad, mejorar la resistencia a las plagas o perfeccionar las propiedades organolépticas de los frutos.


En los cultivos de invernadero, los métodos de mejora utilizados son totalmente naturales y están perfectamente integrados con las técnicas de cultivo existentes. La investigación en esta materia ha avanzado tanto que, hoy por hoy, Almería es el epicentro de las principales compañías de semillas del mundo, las cuales proporcionan variedades con una alta uniformidad, más productivas, rentables y con una mejor percepción visual y de sabor.

  • «Abuso de pesticidas o uso de pesticidas ilegales»

FALSO. Almería es un referente mundial en la utilización de fauna auxiliar, una técnica que consiste en la suelta de insectos y ácaros depredadores sobre los cultivos para acabar con las plagas que les amenazan. Esta práctica, conocida como control biológico, es natural, respetuosa con el medio ambiente y reduce significativamente la aplicación de plaguicidas. Un hito que marca una diferencia fundamental con las técnicas agrícolas empleadas en otras zonas de España y del mundo.


Además, diariamente, las autoridades públicas a nivel nacional e internacional, llevan a cabo exhaustivas y minuciosas campañas de control en las que analizan productos agrícolas en todas y cada una de las etapas, desde la recolección hasta la puesta a disposición del consumidor final; lo que implica que el uso de sustancias químicas no autorizadas resulte inviable.

  • «Se emplea a mano de obra ilegal y se contrata a inmigrantes en peores condiciones»

FALSO. La inmigración ilegal es, sin duda alguna, uno de los principales problemas y retos a nivel de la UE por su estrecha relación con la economía sumergida y el consecuente incumplimiento de las condiciones laborales establecidas. El sector de los invernaderos solares genera alrededor de 45.000 empleos directos (un 65% de ellos son trabajadores inmigrantes legales de más de 100 nacionalidades) y 100.000 indirectos.


Aunque tradicionalmente se ha considerado que la mano de obra utilizada en la horticultura española era de bajo coste, los datos contradicen este hecho. Los trabajadores inmigrantes empleados en los invernaderos solares del sudeste de España, tienen todos sus permisos de trabajo en regla y perciben un salario similar o superior, para puestos equivalentes dentro de este mismo sector, a los del resto de Europa. La diferencia sí que es abismal con los países extra comunitarios.

  • «Industria contaminante»

FALSO. Esta aseveración persigue desde hace años a este sector y sin embargo, los datos claramente indican lo opuesto. La producción de frutas y hortalizas bajo invernadero solar es una de las que menor huella de carbono presenta por kg. de producto, comparado con la práctica totalidad de cultivos y métodos de producción.


A pesar de la mala imagen por la generación de residuos plásticos de la agricultura de invernadero, queremos recordar que en España, el sector de la agricultura únicamente genera el 7% de los residuos plásticos, muy por debajo de los envases domésticos (30%), el envase industrial (19%), la construcción (11%) o la automoción (9%). De hecho, en el caso específico de los plásticos utilizados para cubrir las estructuras de los invernaderos solares, el porcentaje de reciclado alcanza el 80%.


Además, estas cubiertas de plástico de color blanco contribuyen a frenar el cambio climático gracias al efecto albedo (reflejo de la radiación solar). Gracias a estas superficies blanquecinas, la zona de Almería ha registrado una reducción de la temperatura anual de 0,25º C. Y por si esto fuera poco, debido a que las plantas acumulan grandes cantidades de carbono, cada hectárea de nuestros invernaderos solares es capaz de absorber entre 8 y 10 toneladas anuales de CO2, o lo que es lo mismo, la emisión diaria de 8 coches.

  • «Contaminación visual»

FALSO. Pese a que el paisaje de Almería está estrechamente ligado a un mar de plástico debido a los campos de invernaderos solares que pueden verse incluso desde el espacio, también cabe recordar que nuestra provincia cuenta con 400.000 hectáreas protegidas, lo que supone el 50% de su territorio y se encuentra por encima de la media andaluza (30%), nacional (27%) y europea (12%).

  • «Uso irracional del agua»

FALSO. En una provincia como Almería, el agua es un recurso esencial para los cultivos junto al sol, pero también un bien muy escaso. Por ello, su uso es aprovechado y optimizado al máximo con técnicas como el riego por goteo. Durante los últimos años, incluso, se han introducido técnicas planificadas para reducir aún más el consumo de agua, posicionando a nuestra tierra como la superficie de regadío más tecnificada y eficiente de todo el territorio nacional y permitiendo que Almería sea capaz de producir sus cultivos de invernadero consumiendo la mitad de agua que la media del resto de la agricultura española, con una huella hídrica hasta 20 veces menor.

Para más información:

Si desea saber más sobre cualquiera de los cultivos, variedades y confecciones que realizamos en Francisco Maleno García S.L, no dude en ponerse en contacto con nosotros y nuestro equipo le informará de todo lo que sea necesario.