Cómo saber si un calabacín está maduro

Para determinar cuándo un calabacín está maduro y en las condiciones óptimas para su comercialización o exportación a otros mercados, debemos tener en cuenta varios factores.

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El calabacín es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, y que se encuentra disponible durante todo el año en mercados nacionales e internacionales gracias a la comercialización y exportación de calabacines que, durante el invierno, suelen proceder mayoritariamente de los invernaderos del sur de España, siendo Almería y Granada los principales productores.

En este artículo vamos a hablar sobre cómo reconocer si un calabacín está en su punto óptimo de madurez para su recolección y consumo. Pero antes de comenzar con esa guía para identificar si el calabacín está maduro o no, queremos detenernos en el proceso de comercialización que se lleva a cabo, bajo estrictas normas de calidad, en empresas hortofrutícolas como Francisco Maleno García S.L (MAGAR), para que el producto que se compra en los mercados nacionales e internacionales llegue siempre en perfecto estado para su consumo.

Comercialización de calabacín

Una vez recolectados los calabacines, se lleva a cabo lo que se conoce como “normalización del producto”.


Esta normalización consiste en limpiar, calibrar, clasificar, envasar y etiquetar todos los productos que llegan a nuestro almacén hortofrutícola, de acuerdo con las exigencias comerciales establecidas por los mercados a los que irán destinados (para el mercado nacional o para exportación).


En cualquier caso, los calabacines deben presentar un estado idóneo para soportar el proceso de envasado y transporte, y a la hora de manipular los calabacines, es muy importante hacerlo con mucho cuidado, y preferiblemente con guantes, ya que su piel es muy sensible a los golpes y rozaduras, y cualquier daño puede influir en la clasificación del producto.


Los calibres de los calabacines se determinan en función de su longitud (medida entre el punto de unión con el pedúnculo y el otro extremo del fruto) y de su masa (peso en gramos), y se clasifican en distintas categorías según la calidad del mismo (categoría I, II o incluso III en el caso del mercado nacional)


En cuanto a su presentación y envasado, el contenido de cada caja de calabacín deberá ser homogéneo e incluir únicamente calabacines del mismo origen, categoría comercial y calibres, asegurando en todo momento la protección del producto.


Finalmente, cada caja o envase deberá tener etiquetado en el exterior la información correspondiente para garantizar la trazabilidad del producto; la categoría comercial, el calibre de los calabacines, la identificación de la empresa o el origen de las hortalizas, son algunos datos obligatorios en el etiquetado hortofrutícola.


Ahora que ya conoces algo mejor lo que sucede desde que se recolectan los calabacines hasta que se envían a su destino, es el momento de hablar sobre cómo saber si un calabacín está maduro, tanto en nuestros invernaderos como en el mercado.

Punto óptimo de recolección

Los agricultores que cultivan calabacín saben que se trata de una planta muy productiva cuando se dan las condiciones adecuadas.

Por lo general, el momento de recolección óptimo del calabacín se inicia una vez transcurridos entre 45 y 65 días tras la siembra, cuando el fruto aún está tierno y su piel no está dura del todo.

Otro elemento que indica al agricultor el punto óptimo de recolección del fruto es la flor del calabacín. Cuando el color del calabacín es verde oscuro, su piel es firme y las flores adheridas a la extremidad del fruto inician su desecación, esto quiere decir que ha llegado el momento óptimo para la recolección. Aunque, por supuesto, todo dependerá de la variedad sembrada y el ciclo de cultivo.

En cualquier caso, su recolección debe realizarse a mano, siendo recomendable el uso de cuchillos o navajas afiladas e higienizadas para realizar cortes limpios.

El calabacín que comercializamos al por mayor en Francisco Maleno García S.L (MAGAR) debe tener un diámetro de entre 25 - 40 mm, y su pedúnculo estar cortado con una longitud máxima de 2 cm. Además, para una mejor conservación del calabacín, también se recomienda cortar el fruto con pedúnculo y recolectarlos preferiblemente por la mañana, antes de que haga mucho calor, o por la tarde, cuando hayan bajado las temperaturas.


(*) Si quieres saber cómo conservar mejor tus hortalizas en casa, no te pierdas este otro artículo.

Cómo elegir un calabacín maduro

Cuando se compran calabacines en los mercados, deben seguirse diferentes criterios de calidad.

Un calabacín tierno, con el pedúnculo bien cortado e intacto, y una piel firme y brillante suele ser un indicio de calidad y frescura. De hecho, al presionar ligeramente el calabacín con el dedo, debe sentirse firme, pero ceder ligeramente.

La uniformidad del calabacín, así como la ausencia de frutos retorcidos o con otros defectos por crecimiento desproporcionado, también son un importante factor de calidad.

Por su parte, la intensidad del verde que presente su piel o la presencia de pecas, no influye necesariamente en la calidad de la hortaliza, ya que todo depende de la variedad a la que pertenezca el calabacín.

Lo que sí es aconsejable sería rechazar calabacines demasiado grandes, porque suelen tener demasiadas pepitas y una carne menos tierna, y aquellas hortalizas que muestren daños por plagas o por pudrición de las flores, o tengan mucha humedad en sus extremos.

Especialistas en la producción y exportación de calabacín en Almería

En Francisco Maleno García S.L (MAGAR) somos una empresa especializada en la producción de calabacín para su comercialización y exportación a mercados de toda Europa, desde Almería.

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